lunes, 21 de marzo de 2011

Mereces vivir donde sueñas...

Lo que empezó siendo un viaje de negocios, se transformo como era previsible en un viaje de placer, gastronomía y  naturaleza y como siempre regado de los mejores vinos que el hermano país nos puede dejar probar.
Salimos temprano, hicimos aduana argentina y luego chilena… al llegar a Entre Lagos la lluvia nos daba una buena bienvenida. Casi obvio en nuestros viajes… y de los volcanes y su bella vista ni hablar… no se veían ni por asomo… todo era una cortina gris y lluviosa.
Unas averiguaciones cortas en Osorno y luego a rumbo a Puerto Varas, nuestro punto de movidas.
A medida que nos internábamos en la gran autopista que une Osorno – Puerto Varas, la lluvia se hizo mas y mas intensa, al punto de no ver absolutamente nada… que mejor momento que parar para probar una sidra regional… Allá fuimos al Restaurante Sidra…
De menú un buen salmon a la mantequilla con ensalada completa (rucula, tomate, cilantro, cebolla, pepinos, palmitos…) luz tenue, un grupo entre yanqui y chilote se reia en alta voz en alguna ya tercer ronda de pisco chilote. En el centro del lugar una gran estufa de combustión lenta daba calor a los comensales. El merchandising del lugar dejaba mucho que desear asi que solo me quede como recuerdo un posavasos con forma de manzana y un individual que sugiere que visitar en la zona.


Seguimos viaje y unos kilómetros mas adelante nos encontramos con el desvio a Puerto Varas… hermosísima ciudad a orillas del lago Llanquihue… con tres volcanes que la gobiernan, la manejan y  la dirigen: el Osorno, el Tronador y el Calbuco… que con un cielo nublado y ya casi con llovizna ni siquiera aportaban para la bienvenida…
26 kilometros mas adelante y camino a Ensenada, bordeando el lluvioso lago nos esperaba la cabaña contactada via internet. Rio Pescado anunciaba y ya era una premisa de tranquilidad, pesca, ríos…. Paisaje.
Bellisimas. Un parque impresionante y una vista sin precio. Flores naturales, chilcos, manzanos con sus frutos a punto de cosechar, canelos, cipreses… en fin, todo un entorno natural con un muelle de piedras para la pesca deportiva. Un pequeño bote nos tentaba a navegar…




























Se va poniendo el sol lentamente,  hago unas fotos del lago con sus barcos de pesca y de turismo, tranquilo y suave sus olas llegan lentamente hasta la costa… un pisco regional y una cerveza tradicional en nuestro rincón de siempre: La Rada… a orillas del Llanquihue…





Luego de unas compras en el súper (salmón, morrón rojo, tomate, zanahorias y limones pequeños y verdes del tamaño de una nuez –ideal para unos buenos whiskys sour o un buen gancia con limón helado) nos abocamos a encender la estufa… troncos secos, astillas, diario viejo y el fuego broto como por arte de magia. La cabaña acogedora con buenas mantas y limpias y pesadas toallas nos hicieron más feliz de lo que ya estábamos.






Y donde está el volcán Osorno? Donde se escondía el vigilante del lago? Donde estaba el hogar del Pillan? … que allá es el Este y no, allá es el Oeste…  no, que te digo que enfrente esta Cascada y Frutillar, que no digo e insisto que tenes los puntos cardinales erróneos… y por fin entre risas y unos tragos, nos mostro su punta nevada. Una exquisitez.




Un rayo de sol empezó a filtrar y se puso rosado viejo, nevado, nuboso… tal cual donde decía el gordo… detrás de la cabaña, entre los manzanos.
Al oeste un sol se dejaba entrever casi naranja, casi rojo, casi fuego. Al Este jugaban esos colores a descubrir la punta nevada y antigua del volcán.
Disparos de fotos, cambiar de lugar, buscar reflejos… darse la vuelta y ver la obra del más grande artista: un pintor de lujo que no escatima en formas y tonalidades, que mezcla los naranjas, rosas y celestes. Nubes negras y azules, algunas blancas y el viento se va calmando y el cielo se va despejando y allá esta completo, con la luna a un costado, redonda, vieja, mirando como sin ver desde una lejanía más cercana que lo habitual…
Adelante y atrás… sin poder decidirnos.  
y un solitario pescador disfrutaba del silencio... infinito.                









Los aromas que llegan desde la cocina nos avisan que ya falta poco para cenar. Armamos la mesa. La vajilla es blanca y parca. Los cubiertos brillan y los vasos desbordan. El salmón se deja comer en lomitos suaves y dulces… las verduras salteadas brillan con la luz suave de la mesa.
Brindamos...Esa primera noche charlamos a la luz del fuego… Nos vamos a descansar. Fue un hermoso día. Mañana nos espera Felipe para cerrar algún tipo de contacto para nuestros negocios. Tendremos que viajar a Puerto Montt. Algo que no  nos gusta mucho, preferimos el silencio y la naturaleza a la ciudad y los shopping…
La mañana nos alcanza bien brillante. El pronóstico casero nos indica que el sol va a pintar el paisaje dejándonos ver todo lo bello de esta zona. Al salir el volcan Calbuco... a la izquierda el volcan Osorno recien nevadito... unas vacas pastando y unos carteles que nos hablan directamente al corazon: mereces vivir donde sueñas...




 



Llegamos a Puerto Montt y luego de charlar con Felipe, decidimos hacer un poco de shopping artesanal y nos acercamos hasta Angelmo. Muchas cuadras llenas de artesanos: madera, piedra, tejidos,  piedras preciosas y semipreciosas, plata, lanas, telares, arcilla… una delicia para la vista…










 
























Poca gente en el estacionamiento, poca gente en los puestos pero mucho movimiento en el puerto. No nos olvidemos que estamos en el mar. Nos rodea el océano Pacifico con sus movimientos y sus olores. Los barcos gigantes entran tranquilos mientras los botes de pesca artesanal entran  y salen ajetreados y preocupados para poder traer la comida diaria. La oferta de comida fresca y los aromas de especias abren nuestro apetito.
Apenas unas pocas compras, unas camperitas de telar para el gordo en rojo tomate y verde manzana; un pantaloncito rayado para Emita; un atado de lápices artesanales atados con rafia; un pesebre de granjeros montados en un choclo y un conjunto de anillo y collar de turquesas son el gasto que teníamos programado.
A comer! Tanta oferta y tantos llamados de “venga mi damita” o “pase caballero” nos desorientaban… donde ir? Se comerá bien? Será rico y fresco?... hmmmm que decisión!!!!



Al final no dimos más vueltas. Aceptamos que nos guíen hasta el Perón II. En el famoso mercado de Angelmo la planta baja consta de artesanos, más abajo en un desnivel el mercado de frutas, verduras, dulces, quesos frescos y pescados y mariscos. En toda la planta alta los restaurantes o “cocinerías”. El Perón II es de 3 x 7. Mira al mar y a las otras cocinerías. Tiene 4 mesas largas con banquetas. Mesas para todos y para compartir con el que vaya llegando. Entramos y nos dieron lo típico: un pisco gratis, un caldo o consomé de pescado (desistimos), mantequilla salada y una salsita chilota (cebolla, morrón, tomate y cilantro todo regado con salsa súper picante) pan fresco y una vista surrealista. Grandes floreros con flores de plástico. Adornos con brillos y caracoles y cuadros y… en fin… ecléctico!!!! Pedimos un ceviche de salmón… mientras el gordo daba cuenta del pan con mantequilla yo me pare y salí al corredor donde estaba la ventana desde donde se hacia la comida. Mire tranquilamente como un joven de unos 20 años cortaba el salmón, el morrón, la cebolla, el cilantro, exprimía el limón y mezclaba todo… tan solo una tabla de madera, un cuchillo filoso, una heladera común y corriente y dos hornallas… un par de ollas y esa era la cocinería…
Exquisito. Impecable. Delicioso. Como es costumbre tomamos un 120 medallas…. Tinto. Muy atenta la “niña” que nos guio, sirvió y atendió nos dijo que nos guardaba el corcho por si “sobraba”… se lo pedimos, pero de recuerdo…


Salimos al corredor de la planta alta y paseamos por las otras cocinerías. Todas igualitas, llena de turistas y de extranjeros. Bajamos al mercado solo para pasear… allí me sorprendieron dos jóvenes que limpiaban erizos… vaya trabajo! Uno los pinchaba y les sacaba el jugo y lo colocaba en un frasco, luego se los pasaba al otro muchacho que con una cuchara y una destreza digna de años del mismo trabajo le quitaba la carne… separaba lo comestible de lo que no… y los ponía en una ollita…. Luego de varios se los devolvía al primero para que en ese frasco con los jugos naturales los acomodara, cerrara y pusiera a la venta. Les pedimos permiso para mirarlos y mientras nos contaban como se hacía… nos dieron a probar… a mi me gusto. El gordo aun lo recuerda y corre!!!! El erizo es naranja, de textura suave y blanda, con sal y limón debe quedar exquisito. Yo lo probé natural, recién sacado del mar… un placer único.


Después de varias horas de recorrer, mirar y preguntar dimos unas vueltas por la ciudad que aun sigue sorprendiéndonos al estar tan cerquita del Pacifico, ese de los mapas de la secundaria….
Al llegar a la cabaña, nuevamente el sol nos hace guiños por doquier. Mañana el día pareciera estar brillante. El volcán se cierra y se abre entre las nubes…

el menú? El mismo de ayer… salmón con verduras salteadas, luz suave y fuego en un rincón… más fotos y mas fotos… y entre una cosa y la otra decidimos quedarnos un día mas… para subir al volcán











Nos levantamos temprano, desayunamos un buen café caliente, preparamos el mate y partimos hacia el volcán.
Al salir y justo frente a nuestra cabaña el Calbuco. Imponente con sus nieves y sus picos… gigantes. Solitario entre las praderas. Como datos técnicos podemos decir que El volcán Calbuco corresponde a un estratovolcán compuesto, presenta una caldera de avalancha y un domo “activo” dentro de ella. El edificio volcánico corresponde a un cono truncado bajo, que se eleva solo hasta 2.002 m.s.n.m. La vigilancia del volcán Calbuco está siendo realizada por la estación sismológica telemétrica CBU, a una distancia de 14 km del cráter del volcán. La señal sísmica es enviada a Llanquihue desde ahí se transmite a la estación OSO que sirve de repetidora de los datos CBU y posteriormente a la fase receptora ubicada en el Colegio Mirador del Lago en Puerto Varas, la cual es retransmitida vía Internet a las oficinas del OVDAS-SERNAGEOMIN en la ciudad de Temuco, para su posterior análisis y procesamiento.



La lluvia dejo un saldo de verdes brillantes y limpios arboles… los colores parecen una manta recién tejida… marrones profundos, azules, amarillos… en el camino nos sorprenden las llamas compartiendo terreno con los avestruces… ovejas, vacas, cabras todas tranquilas pastando como si tal cosa, sin importarles la maravilla que las rodea…





Una curva, una vuelta y allá esta. Te deja sin aliento. Te deja sin palabras y va creciendo a medida que te vas acercando. Es el de las postales, de las fotos, es el volcán que ves en internet. Un gigante que hoy sabemos “no está para nada dormido”.




El desvío nos conduce a una subida sin parangón… en menos de 10 minutos subimos desde el cero a nivel del mar hasta 1200 sobre el nivel del mar… las curvas y contra curvas nos van enseñando las caras del Osorno. Nevado. Helado. Frio y solitario. Guarda en sus aparentes suaves laderas varias muertes y cruces…
Una vuelta más y el mirador del cráter. Fotos. Silencio ya que la vista es imponente. Imposible de poner en palabras.




Al llegar al último desvío, nos decidimos virar a la casa del guarda parque. Orgulloso, Iván, se acerco para conversar… lleva 24 años en el mismo lugar. El Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Es su hogar, su casa, su volcán… lo siente suyo en la sangre. Habla de el como de una novia. Lo mira, nos explica, nos cuenta que llevarse una sola piedra volcánica pequeña como una mano implica cortar la cadena de crecimiento de la vegetación que lleva más de doscientos años intentando salir… unas pequeñas lagartijas se escurren del sol al acercarnos… las mas rojas de las piedras son las que más calor tuvieron al salir de las entrañas de la tierra, las más negras son las menos “calientes”. Nos cuenta del proyecto que hay de explotar esta zona como centro turístico invernal, nos da folletos de la Conaf, nos cuenta que su debut fueron los 7 escaladores muertos hace 24 años en una subida con vientos de más de 200 Km por hora… también recuerda los alemanes que hace unos años se perdieron al salir en su búsqueda se estrello un helicóptero por las fuertes corrientes de viento… nos mira e insiste que también el año pasado murieron otros tantos y que los familiares vinieron a rendirle homenaje… el mismo armo el lugar donde hoy reposan… con una pala clavada en la nieve a modo de mensaje: justo donde un cartel te advierte que si continuas la caminata es bajo tu responsabilidad…


Para hablar en serio debemos decir que El volcán Osorno es un estratovolcán mixto de composición basáltica a andesítica con varios conos piroclásticos adventicios. El edificio volcánico alcanza 2.652m de altura y presenta una perfecta forma cónica, salvo una pequeña prominencia gibosa que se encuentra en la falta Oeste, correspondiente a remanentes erosionados del volcán más antiguo. Presenta un extenso glaciar en la cumbre y su cráter tiene un diámetro entre 250 y 300 m exhibiendo emanaciones fumarólicas débiles bajo el hielo. El volcán Osorno se ubica en el extremo suroeste de una cadena volcánica formada por el volcán antiguo La Picada y el Puntiagudo. Su última erupción registrada fue en el año 1869 (Petit-Breuilh, 2004)
El monitoreo del volcán Osorno se realiza con una estación sismológica telemétrica Osorno (OSO), instalada a una distancia de 3 km del cráter del volcán. La señal sísmica es enviada a la fase receptora ubicada al Colegio Mirador del Lago en Puerto Varas y retransmitida vía Internet a las oficinas del OVDASSERNAGEOMIN en la ciudad de Temuco, para su posterior análisis y procesamiento.

Nos sugiere que hagamos la caminata al cráter rojo… o que subamos en la telesilla… que vale la pena…
Y alla vamos, previa picada de queso y galletitas a comprar el ticket. Dos. Y los dos tramos aunque nos advirtió que el segundo era mas complicado… hacia frio. Un poco de viento pero el sol partia la tierra…




 
Subimos… como explicar en palabras lo que se siente en la boca del estomago? Como describir la inmensidad absoluta del silencio? Como describir esta maravillosa obra de Dios expuesta asi nomas, a la vista del que se anime….?
Imposible. Las laderas volcánicas entre negras y rojas van quedando atrás a medida que la silla sube. No hay nada de viento. Hace calor. Seguimos subiendo. Primer tramo. Desde allí se puede llegar a través de una caminata de cientos de escalones y un par de metros largos al cráter. Queda para la vuelta. Ahora queremos subir.
Arrancamos. llegamos a la primera base... todavia hay tierra volcanica o restos escupidos con fuego desde el centro de la tierra... se ven los caminos de los esquiadores y el lugar de canopy...











Llegamos. Solo podemos quedarnos en silencio. Ya no hay palabras. Ahí esta. Ahí estamos como pequeños granos de arena de una playa gigante frente al Osorno. Hace calor y la nieve es espesa. Subimos un tramo hasta el cartel indicador de peligro. Hacemos unas fotos. Dos tumbas. Una pala. Las ultimas muertes registradas son  en enero de 2011. Dos jovenes franceses caidos en una grieta. Silencio.







Mas sillencio. Solo se escuchan los disparon de las cámaras. El viento hace sus juegos en la cima: trae nubes pequeñas que se van acomodando lentamente… son arcos raros de nubes nunca vistas… son dos, tres, cuatro y mas… una ráfaga juguetona las distrae y se dispersan para luego volver a acomodarse en un arco mas que perfecto. Parece de otro mundo. Parece que la vista nos hace malas pasadas…  se forma un sombrero… y se deforma. Se van y vuelven pero … aca abajo no hay viento!!!!! Y alla arriba, a tan solo unos 4 kilometros mas arriba los vientos son imponenetes ráfagas que heladas preservan los hielos… y los encantan y  nos encantan...










Las grietas parecen de juguete. Pero tienen mas de 50 metros de profundidad… parece un merengue recién hecho… parece irreal… los hielos son azules… el cielo es azul… insisto: no tengo palabras para describir tamaña obra natural.



Después de la primer torre empieza la nieve. Blanca, luminosa, brillante, incandescente. Nieve intocada. Y seguimos subiendo. A la derecha la Cordillera de los Andes en todo su esplendor. El Calbuco, El Yate, El Tronador…. Cadenas de volcanes… cadenas de montañas y como si fuera un collar de perlas sus cuentas están nevadas y lejanas. Mas alla, la Isla de Chiloe… y mas alla aun si se puede y la vista alcanza: el océano Pacifico en toda su magnitud. Un millar de kilomentros dentro del puño de la mano. La redondez perfecta de la tierra. El sol es una gema brillante y el cielo tan celeste que quema la vista.








Lago Llanquihue y Volcan Calbuco




Volcan Calbuco, abajo el lago Llanquihue

El Volcan Yate



desde el mirador del crater rojo, atras el Calbuco
















 








Después de un largo rato, bajamos y nos sorprendemos del paisaje. Se ven los saltos del Petrohue, el rio, el lago Llanquihue, las ciudades, las rutas, los volcanes, las praderas… es un paraíso.
Al terminar el primer tramo decidimos bajar y caminar hasta el cráter… se llama Cráter Rojo Escondido y tiene una profundidad de 250 metros y es un cráter adventicio del Osorno. No tiene actividad propia y está apagado. La altura es increíble y se llega a través de muchos escalones en subida o desde la base con una caminata de una hora y media… su vista es algo difícil de explicar. Es rojo profundo y sin vegetación. Pareciera que al pisar uno se fuera a ir dentro de ese cono invertido…
















vista del Rio Petrohue, famoso por sus orillas talladas en lava del Volcan




Después de disfrutar de un día maravilloso, volvimos a la cabaña y preparamos la cena mientras compartíamos la experiencia desde muchos ángulos… pero en algo coincidíamos los dos… el Osorno es imponente y único. Fue un día único.






Ya decidiendo nuestra vuelta, la mañana nos sorprende nuevamente radiante y con sol… retomando el camino del día anterior nos despedimos del volcán que se fue cubriendo lentamente con nubes y ya no se dejo ver más….
Desviamos nuevamente la ruta para ir a Cochamo… un pueblo pesquero  que vive de la exportación de sus productos de mar… pobre, gris y  muy sencillo nos espera el mar en el ultimo confín… o volvemos por la ruta o nos arriesgamos a un cruce por barco… decidimos volver por tierra, mirando las llamas pastar, los pequeños cerditos y alguna liebre furtiva corriendo de lado a lado del camino… todo es verde, volcanes y mar…






mi cuerpito ya  no da mas... mucha locion verde y podemos seguir...













Llegando a Cochamo y luego de un puente muy pequeño sobre el rio Petrohue se encuentra el estuario que une el ultimo rio con el oceano Pacifico... mas adelante a la derecha el mar con sus pesqueras de salmon, a la izquierda volcanes. Un cartel con luz producida por celdas solares nos cuenta donde estamos. Un arco sencillo nos da la bienvenida. En la calle principal una bellisima iglesia chilota deliciosamente sencilla, con sus imagenes de la Virgen, algun santito y un techo salpicado de estrellas pintadas a mano.















Jote de cabeza roja







En la ruta una construcción muy artesanal nos llamo la atención: frenamos y volvimos… desde adentro del predio un hombre nos hizo señas… entramos. Solo queríamos mirar… pero nos enseño muchas cosas. Edy y Marcelo son un matrimonio mapuche que vive en la naturaleza pura y trabaja la madera. Nos conto como una noche sentados frente al lago imaginaron sobre un tronco muerto de eucalipto una cara de elefante y ahí mismo la tallaron… o la imagen de un viejo y una raíz traída por las olas del lago… nos mostro sus artes en madera de laurel de figuras mapuches antiguas y nos maravillo con sus historias sobre el cultrún (http://www.alconet.com.ar/varios/mitologia/patagonia/la_cruz_en_el_cultrun_mapuche.html) su diseño, nos hablo de la forma en que “viajan” los de su pueblo luego de pasar por la tierra, nos conto de los altares del Rehue que protege de las malas personas absorbiendo todo con su mirada, del Chemamull que es una estatua funeraria de un niño que no une sus manos al partir de la madre tierra, nos dijo que también hay con formas de mujer o de hombre y que se usaban a manera de las cruces de los cristianos y que hablaban de lo bueno o malo que esa persona había sido en vida… nos hablo de la Machi  y de la tierra madre… y nos deseo Mari Mari cuando nos fuimos…



El elefante

El viejo en una raiz traida por el lago





























Ya retomando la ruta fuimos acercándonos a la frontera y más cerca nuestro hogar… llegamos impregnados de mucha magia, mucha energía y mucha felicidad… solo nos quedo lo que nos llevamos puesto…



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